septiembre 04, 2012

Intento contener mis lágrimas, que se vuelven tus lágrimas. Una vez que abandonan mis ojos ya no me pertenecen. Son tuyas. A veces me pregunto cómo era mi vida sin ti. Supongo que era buena, nada más. Una vida aceptable, decente, ingenua, inocente. Tal vez mejor que ésta, después de conocerte. Ya sé como eres, que significas, como me transformas. Ya te sentí una vez. Anhelo sentirte otra vez.  ¿Cómo regreso al ayer donde era feliz y no pensaba en ti, no sabía de tu existencia, ni de lo que eras capaz? -¿En verdad quiero volver?- No lo sé. Ya tengo mis entrañas manchadas. No creo poder volver. Ya soy adicta. Ya no sé como ser. Esa ingenuidad, esa inocencia ya no me pertenecen. Me las ha robado tu presencia. Son de una vida pasada. Te apareciste casi sin ser llamado y ahora te encuentro hasta repugnante. Me acorralas. No me dejas en paz. Te quiero olvidar. -¿En verdad te quiero borrar?- Es difícil. A veces me haces bien, otras me haces mal. Te vas a quedar, ya es imposible negarte. Ignoraré tus necesidades hasta que valga la pena buscarte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario