agosto 18, 2012

peligrosa suposición

Gente ¡no saquen conclusiones apresuradas que son, generalmente, incorrectas! No supongan cosas. Hablen, pregunten, asegúrense de las cosas. Muchas veces, ese tipo de pensamientos están muy alejados de la realidad y por no asegurarnos perdemos oportunidades. Si no te llamo en un par de días, no quiere decir que estoy enojada contigo, tal vez las circunstancias a mi alrededor no me lo permiten. Suenan a excusas, pero muchas veces son ciertas. Si quieres saber porqué no te he llamado, pues llámame, y no supongas que no quiero hablar contigo y por eso no llamas.

No les de miedo preguntar si algo está mal, si se equivocaron en algo, pedir y dar explicaciones (pero sin exigirlas), pedir más información. Muchas veces me he equivocado de esta forma, por no atreverme a preguntar me he perdido de varias cosas que me hubieran sido muy útiles. Seguiría en contacto con personas que, en este momento, ya no forman parte de mi rutina; y sabría las respuestas a incontables preguntas.

Ya no pretendo suponer. Quiero asegurarme. Es por mi propia salud mental. Ya está bueno de darle vueltas y vueltas al mismo asunto y suponiendo cosas que probablemente no son ciertas, y dependiendo de los argumentos que vayan surgiendo, éstas van cambiando. Es la receta perfecta para volvernos locos. Y si no queremos preguntar por cobardes (que estoy segura es la razón número uno) entonces no pensemos en eso. No metamos esos ingredientes en la licuadora -sí, si es posible-.

Tal vez nada de lo que escribí anteriormente tenga sentido, pero ya he logrado sacarlo de mi sistema. Entre tantas palabras y tantas ideas juntas espero que no hayan olvidado el argumento principal: ¡no acepten las suposiciones que nacen en su cabeza! ¿Por qué conformarnos con eso cuando existe la verdad?


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